Muy buenos días.
Faltan cuatro días para que arranque el Mundial y, fiel al espíritu de la época, esta semana el mercado cobró un gol y después fue al monitor.
El VAR de la realidad, empleo fuerte, tasas en alza y chips que no aparecieron, se tomó su tiempo para revisar la jugada.
El resultado: no se anuló el partido. Pero quedó claro que la fe, en mercados, también necesita convalidación técnica
Internacional: el gol anulado de la fe
El rally de mayo se había construido sobre tres apuestas: que Irán se descomprimía, que la inflación cedía y que la Fed acompañaría. Esta semana, las tres pasaron por el monitor.
El Nasdaq cayó 4,68% en la semana, arrastrado por semiconductores, después de que Broadcom a pesar de los buenos números, no levantara el pronóstico de chips de IA. En el mundo actual, ganar ya no alcanza; hay que hacerlo por goleada.
Justo a tiempo, Ray Dalio volvió a advertir sobre señales de burbuja en inteligencia artificial: una cosa es que la IA cambie el mundo y otra muy distinta es pagar cualquier precio por las empresas que prometen hacerlo. Jensen Huang, desde Nvidia, respondió que solo un loco cuestionaría la rentabilidad de la IA.
Por ahora, el partido Dalio-Huang no tiene ganador. Pero el VAR ya pidió varias cámaras.
El segundo fuera de juego vino por el lado macro. Estados Unidos sumó 172.000 empleos en mayo, más del doble de lo esperado, y el dato mandó los rendimientos del Tesoro a 10 años hacia la zona de 4,55%, con la tasa de 30 años otra vez arriba del 5%. Si la economía no se enfría, la inflación tampoco se entrega tan fácil y con ello la fiesta de tasas bajas queda para más adelante.
Ahí aparece Kevin Warsh, que debuta el 17 de junio. Wall Street esperaba un DJ más amable. Pero si el empleo sigue fuerte, los bonos se recalientan y la inflación no afloja, quizá tenga menos margen para poner lentos y más incentivos para bajar el volumen.
Dos focos para la próxima fecha:
1.- Japón, donde el Banco Central podría subir tasas el 15 y 16 de junio, con el yen cerca de 160. El carry trade funciona hasta que el yen se despierta.
2.- Colombia, que define presidente el 21, con Abelardo de la Espriella como favorito y el peso festejando por adelantado. Como sabemos, los mercados suelen votar antes que la gente.
Argentina: los motores propios siguen prendidos
Mientras Wall Street revisaba su fe, Argentina llegó al entretiempo con planilla en mano.
El BCRA superó la meta anual de compras de divisas comprometida con el FMI: USD 10.200 millones en cinco meses. Werning dijo que el Central “reseteó su capacidad de fuego”; Cavallo calificó la estrategia como la mejor decisión macro desde abril; y hasta el FMI repartió elogios.
El dato que más gustó fue otro: la recaudación de mayo creció 35,6% y le ganó a la inflación en términos reales por primera vez en nueve meses, aunque conviene leer la letra chica: 1816 alerta que ese corte de racha fue coyuntural, apoyado en la base de comparación de Ganancias, mientras el IVA cayó 3% real, su séptima baja. El IVA que cae es el mismo consumo que falta. La producción automotriz se desplomó 21,5% interanual y los patentamientos 25,6%: mientras los bonos hacían la ola, la industria seguía en el vestuario.
un cuando esta semana acompañó la corrección global, el clima local sigue siendo de festejo y ahí aparece la grieta: mientras los mercados celebran la estabilización, el oficialismo se prende fuego solo. Esta semana, la interna con Bullrich volvió a frenar la agenda. A días del Mundial, reservas, recaudación y riesgo país entusiasman; pero sin votos ni gobernabilidad, el éxito financiero no está asegurado. El mercado puede comprar la película, pero si el elenco se agarra a trompadas en camarines, tarde o temprano se nota en la función.
La trama que conecta las dos canchas
Esta semana hubo dos cables que unieron el tablero internacional con el argentino.
El primero vino desde Vaca Muerta. Horacio Marín, CEO de YPF, pidió que la guerra en Medio Oriente «termine rápidamente» porque el conflicto está complicando la logística de Vaca Muerta Sur.
Argentina, exportador beneficiado por el crudo caro, descubre que la misma guerra que le mejora el precio le frena el caño. Paradojas del oficio: el barril sube, pero la infraestructura no llega en delivery.
En paralelo, el directorio de YPF aprobó un programa de recompra de acciones por hasta 10% de su capital social, para fondear incentivos a sus ejecutivos. La empresa que pide que termine la guerra encuentra, igual, con qué premiar a los suyos.
El segundo cable vino desde Colombia. El CEO de Grupo Energía Bogotá prometió comprar GNL argentino, pero confesó que desistieron de Transener por la “incertidumbre institucional” y el historial de corralitos.
Compran nuestro gas. Nuestras instituciones, todavía las miran con el prospecto en la mano.
Ese es probablemente el resumen más honesto de la semana: Argentina empieza a vender futuro, pero todavía le piden garantía extendida.
Falta el segundo tiempo
La semana pasada el mundo fue al VAR mientras el mercado local siguió jugando con números a favor: reservas, recaudación, respaldo externo y una narrativa que está dispuesto a comprar.
Falta lo difícil: que la mejora fiscal venga con actividad, que las reservas aguanten el segundo semestre y que la confianza institucional deje de ser ese jugador talentoso que siempre llega tarde a entrenar. El partido dura noventa minutos, los goles lindos también se revisan y el VAR nunca avisa cuándo va a sonar.




