Después de una semana movida en los mercados internacionales, el shutdown americano —esa tradición de cerrar el gobierno por deporte— finalmente llegó a su fin tras 43 días de stand-by institucional. Pero claro, la reapertura trajo su propio bonus track: los tan esperados datos económicos, claves para saber si la Fed se dignará a bajar la tasa, también quedaron en cuarentena. Nada más predecible que un país que imprime dólares, pero no estadísticas.
Mientras tanto, el mercado debatía si la inteligencia artificial es el nuevo motor del progreso o simplemente la burbuja más cara de la historia, y el Bitcoin, fiel a su espíritu adolescente, volvió a entrar en “zona riesgosa”.
La realidad es que Wall Street venía en máximos —al menos medido en dólares, esa unidad de medida tan poco original— y cualquier excusa para tomar ganancias era saludable. De hecho, si miramos el equity, cerró 2,4% por encima del 30 de septiembre, justo antes del cierre de gobierno.
🧸 En resumen: los osos, afuera. Porque cuando hasta las correcciones se celebran, significa que la fiesta todavía no terminó… solo que el DJ se tomó un recreo. 🎶💵
✨ En casa también hay motivos para brindar (con cautela, claro). El acuerdo comercial con EE.UU. fue el plato fuerte de la semana, acompañado de una colocación privada récord por USD 3.000 millones, con Pampa Energía llevándose los aplausos: bono a 12 años, TIR del 8,1% y una demanda tres veces superior. Resultado: el riesgo país baja, pero por ahora solo le sonríe al sector privado.
📈 Inflación en 2,3%, pass-through bajísimo y un dato fiscal que sigue mostrando disciplina. La desinflación se volvió el tótem del Gobierno, incluso por encima de la acumulación de reservas, como dejó entrever el propio Bausili:
“No creemos que sea lo mejor fijar un sendero de compras”, dijo el viernes, descartando el cronograma de acumulación que sugiere el FMI. Traducción: preferimos que el dólar duerma en la banda antes que tocarle el despertador.
Y sí: el spot cerró 100 pesos debajo del techo, los bonos subieron 1,2%, el Merval +3,3% en dólares y los bonos en pesos siguieron comprimiendo tasas. Argentina, por una vez, se movió en dirección contraria al resto del planeta.
🎤 Luis Caputo, siempre zen, volvió al ruedo con su tono entre coach motivacional y trader de mesa de dinero. Esta semana nos regaló otra joya para el archivo:
“Este es un gobierno que invierte en la gente… andá a dormir tranquilo con el dólar, no va a pasar nada”. Una frase que transmite tanta paz como un chamán en retiro fiscal. Ratificó el esquema de bandas —“me siento cómodo con cualquier precio mientras no toque el piso”— y volvió a prometer previsibilidad. Lástima que la demanda de dinero local sea tan frágil que se asusta con un meme.
💬 Desde el BCRA, Vladimir Werning bajó la espuma: el cepo “no era equitativo” y se irá levantando “a medida que avance el plan”. Traducción simultánea: sis sos empresa, paciencia, rezá y no te apures al home banking.
🌎 Desde el norte, Scott Bessent confirmó que Argentina activó una parte del swap con EEUU y que, sorpresa, ya generó ganancias para el pueblo americano. Según él, la paz se construye con fortaleza económica, no disparando a narcolanchas. El Tesoro yanqui cobró intereses, nosotros ganamos aire, y todos felices: diplomacia versión win-win.
🥊 En el ring de la flotación libre, la gestora de bonos Pimco empuja a Milei a soltar el peso “mientras los tiempos son buenos”, advirtiendo que ningún fondo serio compra activos con un dólar atado. El FMI, por su parte, recita su mantra: acumulen reservas. Julie Kozack recordó que el marco monetario “debe ser coherente y robusto”, dos palabras que en Argentina suenan a ciencia ficción.
📉 En el mercado de deuda en moneda local, el tridente inflación–dólar–tasa de interés sigue en disputa. Los inversores migran de letras cortas a deuda indexada y bonos duales. “Pase y compre”, como diría el vendedor del mercado de deuda. El Tesoro argentino intercambia papeles con el BCRA como quien juega al TEG con bonos. El Central, por su parte, descartó nuevas flexibilizaciones de encajes (gracias por el aviso) justo antes de que venzan $4,35 billones integrados con títulos.
🧩 Con el resultado electoral y el kirchnerismo en terapia intensiva, el gobierno se siente fortalecido. Pero ojo con subirse otra vez al tren del ego: ese expreso siempre descarrila. El flamante acuerdo con EE.UU. aún debe pasar por el Congreso, y la pregunta es si el superávit fiscal —el único tótem que aún brilla— resistirá el trueque político.
🎭 En resumen: el gobierno apuesta a comprar gobernabilidad con disciplina fiscal y a vender calma en cuotas sin interés. Los mercados, escépticos pero optimistas, observan si el “plan de estabilización 2.0” sobrevive otra semana sin que el dólar se independice.
🎸 Y hablando de reencuentros, Oasis volvió a River este fin de semana. Los hermanos Gallagher se toleraron durante dos horas —todo un logro para la convivencia global— y Liam, entre emoción y sarcasmo, recordó: “Cada público ha sido bíblico, no discriminamos. No hubo un mal público, pero que Argentina es algo especial es un hecho.” Y probablemente tenga razón: seguimos aplaudiendo, incluso cuando la banda cambia de tema, con la esperanza de que esta vez la melodía dure un poco más.
☕ Porque si algo aprendimos en Argentina es que la calma no dura… pero mientras suena bien, vale la pena escucharla. 🎶📉




