Buen día, queridos tomadores de riesgo
La inflación mayorista de julio dio 0,8%. El presidente ya prepara el prometido recital. El riesgo país, bastante menos musical, llegó a tocar 532 puntos.
Podría parecer una contradicción. En realidad, son distintos termómetros midiendo distintas cosas.
EL DINERO VOLVIÓ A TENER PRECIO
El contexto internacional no ayudó. La tasa del Treasury americano a 30 años superó 5,3%, máximo desde 2007, mientras la deuda pública de Estados Unidos cruzó los USD 40 billones.
A eso se sumó la tensión con Irán, que llevó al Brent nuevamente hacia los USD 94, y Wall Street terminó la semana con bajas: S&P 500 -1,4%, Nasdaq -2,1% y Dow -0,9%.
Cuando el activo considerado libre de riesgo paga más de 5%, para convencer a alguien de bajar varios casilleros en el mapa también hay que pagar más. El exotismo financiero tiene su precio.
Argentina incluida.
500 PUNTOS DICEN ALGO
El riesgo país llegó el jueves a 532 puntos y cerró el viernes alrededor de 505, después de haber comenzado julio cerca de 400.
En paralelo, Federico Sturzenegger habló de un “riesgo Milei” de apenas 80 puntos. Es un cálculo propio a partir del AO27, no el índice tradicional de JP Morgan: dos números distintos midiendo diferentes cosas.
El deterioro internacional explica una parte. No toda.
Porque mientras tanto Argentina siguió mostrando datos macro razonables: inflación minorista de julio en 2,1%, mayorista en 0,8%, superávit comercial mensual de USD 2.115 millones y reservas brutas nuevamente por encima de USD 50.000 millones.
Entonces, ¿qué está mirando el mercado?
Una combinación menos simpática: tasas en pesos elevadas, mayor morosidad, menor dinamismo de actividad, deterioro del crédito y un horizonte político que lentamente empieza a incorporar 2027.
La estabilización sigue avanzando. El precio de financiarla, en cambio, se encareció.
EL CANARIO EN LA MINA
El viernes el BCRA publicó un dato que merece mucha más atención que varios discursos.
La morosidad del crédito privado llegó en junio a 7,6%, desde 5,5% en diciembre de 2025. En familias alcanzó 12,8%; en empresas, 3,5%. Un año atrás esos números eran 5,2% y 1,1%, respectivamente.
No significa que tengamos una crisis bancaria: el propio BCRA muestra niveles elevados de capital, liquidez y previsiones. Pero sí muestra dónde aprieta hoy la economía real.
El crédito total todavía crece —10,1% real interanual en junio—, pero una porción cada vez mayor de familias tiene dificultades para pagarlo.
Ahí aparece el verdadero desafío de la segunda etapa.
Bajar la inflación era indispensable. Ahora hay que conseguir que salarios, actividad y capacidad de pago lleguen vivos a la fiesta.
El canario ya empezó a cantar. El desafío es escucharlo antes de que se quede sin aire.
0,8% Y UNA GUITARRA
Meses atrás, Milei había hecho una promesa poco habitual para un presidente: cuando la inflación mayorista empezara con cero, festejaría dando un recital.
Julio le tomó la palabra: el IPIM marcó 0,8% mensual. Y en el Council of the Americas, Milei confirmó que la promesa sigue en pie. Habrá que ensayar.
Y hay razones para festejar. Una inflación mayorista debajo del 1% es una señal potente para un programa que hizo de la desinflación su principal activo, más todavía después de meses discutiendo cuánto del movimiento del dólar se trasladaría a precios.
Pero ahí aparece la paradoja de la semana: mientras la mayorista arranca con cero, el riesgo país arranca con cinco y tiene tres dígitos.
El presidente puede afinar la guitarra. El mercado, mientras tanto, mira otra partitura.
QUÉ MIRAR ESTA SEMANA
Martes 25: Galicia. Se esperan los resultados del segundo trimestre. Más que la ganancia, interesa mirar calidad de cartera, previsiones y evolución del crédito. Con la mora sistémica en 7,6%, los balances bancarios empiezan a funcionar como radiografía de la economía real.
Jueves 27: licitación del Tesoro. Uno de los tests importantes de la semana. Habrá que mirar cuánto logra renovar Economía, a qué tasa y cuánto plazo está dispuesto a comprar el mercado. El rollover importa. El precio que haya que pagar para conseguirlo, aún más.
Jueves 27: BBVA Argentina. Presenta resultados después del cierre. Nuevamente, la lupa estará menos puesta en la última línea del balance que en mora, previsiones y calidad del crédito.
Jueves 27 al sábado 29: Jackson Hole. El viernes hablará Kevin Warsh en su primer simposio como presidente de la Fed. Con las tasas largas por encima del 5%, cualquier pista sobre política monetaria puede mover bonos, dólar y emergentes.
Y durante toda la semana: dólar, tasas y riesgo país.
El primer acto fue bajar la inflación. El segundo es más ingrato: lograr que baje el riesgo país, que el crédito siga siendo pagable, que vuelvan la inversión y el crecimiento y, de paso, acumular reservas. Todo junto y sin desacomodar el dólar. Sería demasiado fácil si no.
Así que sí: puede haber recital.
Pero antes de pedir el bis, conviene mirar el tablero. Porque 80 puntos se pueden calcular, 500 puntos se pagan y la guitarra, por ahora, no refinancia vencimientos.
Buena semana.




