Buen día, queridos tomadores de riesgo.
La inflación de agosto fue 1,7%, el registro mensual más bajo en 14 meses. Después de años en los que cada dato del IPC llegaba con vocación de cachetazo, esta vez a la inflación, como diríamos los tucumanos, le dieron flor de chirlo.
El problema es que, mientras los precios desaceleran, la actividad empieza a mostrar señales bastante menos festivas: cayó la industria, cayó la construcción y también se frenó el crédito privado. Ese parece ser el desafío de la nueva etapa: lograr que la economía vuelva a crecer sin volver a despertar la inflación.
La inflación baja, la economía pide aire
El dato de agosto confirmó que la desinflación dejó de ser solamente una promesa para convertirse en uno de los principales activos del programa económico. La historia muestra, sin embargo, que bajar la fiebre puede ser relativamente rápido —Israel, Bolivia o la propia Convertibilidad lo hicieron—; consolidar inflación baja sin romper otra cosa suele llevar bastante más tiempo.
Y la contracara empieza a aparecer. En julio, la industria cayó 5% mensual desestacionalizado y la construcción, 4,6%. El crédito al sector privado también retrocedió en términos reales.
La pregunta, entonces, cambia: ya no es solamente cuánto más puede bajar la inflación, sino qué motor puede picar en punta para que la economía quede estabilizada, pero no inmóvil.
Hipotecas: buscando pesos largos en un país acostumbrado al corto plazo
La primera licitación del programa hipotecario financiado con recursos del FGS recibió ofertas por $258.640 millones frente a los $200.000 millones disponibles.
El programa prevé hasta $2 billones para fondear créditos hipotecarios de al menos 15 años. Más allá de la discusión sobre utilizar recursos del FGS, el concepto es interesante: financiar activos largos con fondeo largo.
Parece Finanzas I, pero en Argentina conseguir dinero por cinco años ya puede ser considerado innovación financiera.
Banco Nación también redujo del 35% al 29% la tasa para refinanciar determinadas deudas familiares, mientras la mora de los hogares ronda casi el 13%. El Gobierno necesita que vuelva el crédito sin abandonar la restricción monetaria que permitió bajar la inflación. Ahí empieza la sintonía fina: darle oxígeno a la economía sin volver a alimentar aquello que costó dos años enfriar.
Las empresas encontraron una ventana y entraron
YPF colocó USD 1.200 millones con vencimiento en 2035, recibió ofertas por unos USD 2.200 millones y cortó a una TIR de 7,85%. Tecpetrol consiguió otros USD 450 millones con vencimiento en 2033 y Mercado Libre salió con USD 1.000 millones a diez años, al 5,85%.
Tres emisiones casi simultáneas y una señal bastante clara: las compañías que pueden están aprovechando esta ventana para alargar deuda antes de que las elecciones de 2027 y un mundo de tasas más altas empiecen a ocupar demasiado espacio en las pantallas.
Y cuando parecía que el mundo ayudaba… volvió el petróleo
El Brent terminó la semana alrededor de USD 105, después de que la escalada entre Estados Unidos e Irán volviera a amenazar el abastecimiento energético.
Petróleo arriba de USD 100 significa más presión inflacionaria y, por lo tanto, tasas altas durante más tiempo. El BCE subió 25 puntos básicos y lo importante estuvo en el mensaje: el shock energético complica la desinflación europea.
En Estados Unidos, los futuros terminaron la semana asignando más de 90% de probabilidad a una suba de 25 puntos de la Fed.
¿Y qué tiene que ver esto con nosotros? Bastante. Cuando las economías desarrolladas pagan mejores tasas los inversores tienen menos incentivos para buscar rendimiento tomando riesgo en mercados emergentes.
Argentina necesita exactamente lo contrario: más capital, menor riesgo país y financiamiento progresivamente más barato.
Timing, que le dicen.
Mercado local: presta, pero cortito y con cobertura
La última licitación del Tesoro también dijo bastante sin necesidad de demasiados decimales. Recibió ofertas por $14,17 billones y adjudicó $8,41 billones, suficiente para cubrir los vencimientos. Plata hay.
Lo que todavía escasea es duración. El menú volvió a terminar en 2027 y hubo una demanda importante de instrumentos atados al dólar: el bono más corto de esa familia llegó a pagar cerca de 9% anual más la variación del tipo de cambio.
El mercado presta, pero todavía quiere recuperar relativamente rápido o llevarse un seguro cambiario en el bolsillo. Confianza, sí; despreocupación, todavía no.
Qué mirar esta semana
La gran cita será el miércoles con la Reserva Federal. Kevin Warsh llega, engominado y de traje: el mercado ya casi da por hecha la suba de 25 puntos básicos, así que lo verdaderamente importante será qué diga sobre petróleo, inflación y cuánto puede prolongarse este escenario de tasas altas.
Para Argentina, no es una cuestión menor. Si los activos desarrollados vuelven a pagar mejor, el mayor retorno puede enfriar el apetito por emergentes justo cuando necesitamos lo contrario: riesgo país más bajo, capital entrando y financiamiento cada vez más largo.
En casa, habrá que mirar si las primeras medidas para reactivar el crédito empiezan a mover una economía que muestra señales de enfriamiento, sin comprometer la desinflación, el principal logro del programa.
Porque a la inflación ya le metieron flor de chirlo. Ahora falta que se quede en el piso.
Buena semana.




