La semana cerró con doble contabilidad. En una columna, la blanqueada: bancos centrales ajustando como manda el manual, upgrades y riesgo país en mínimos. En la otra, la barrani: donde la cripto se coronó como moneda del mundo informal.
Los bancos centrales, en orden. La Fed de Kevin Warsh dejó la tasa en 3,50%–3,75%, pero con un comunicado de 130 palabras que enterró el sesgo a recortar: el dot plot giró y nueve de dieciocho ya ven una suba en 2026, con un IPC de mayo en 4,2% —el más caliente desde 2023—. Fue el peor «día de la Fed» bajo un presidente nuevo desde 1994. En Japón, el BoJ subió a 1% (máximo desde 1995), y el Banco de Inglaterra mantuvo tasa en 3,75%. Todos poniendo tasa contra la inflación energética que dejó la guerra.
Wall Street, entre el susto y la euforia.El golpe de la Fed se digirió rápido: en la semana, el Nasdaq subió 2,43%, el Russell 2000 1,21% y el S&P 500 0,93% (con el viernes cerrado por el feriado de Juneteenth). El termómetro de la época lo puso SpaceX: en tres ruedas trepó 50%, superó a Amazon y convirtió a Musk en el primer billonario, que en un solo martes ganó más que Warren Buffett en toda su carrera. Para el jueves la euforia ya se enfriaba y Amazon recuperaba el trono: la exuberancia, como el dulce de leche, vence pronto.
Hormuz: el petróleo bajó, la cripto subió. El gran alivio vino del crudo: el Brent cerró cerca de US$80, tras caer 13% en la semana, cuando Trump y Pezeshkian firmaron el memorándum digital, el 17, mientras la cumbre suiza del viernes se cayó. El detalle barrani: durante la guerra, Irán cobró peajes de hasta US$2 millones por barco, pagaderos en Tether, para esquivar el sistema del dólar. Cripto como moneda de paso para los que no quieren dejar rastro. Anótenlo, que vuelve.
Argentina, la cuenta blanca Acá la fila ordenada brilló. La inflación de mayo fue 2,1% —la más baja desde septiembre—, el riesgo país perforó los 425 puntos básicos, mínimos en ocho años, y S&P volvió a subir la calificación soberana a B-. El Banco Mundial, el BID y la CAF completaron la foto con un paquete de garantías por unos USD 4.000 millones para cubrir vencimientos.
El respaldo llegó con moño, pero también con recordatorio: Argentina tiene que volver al mercado internacional de deuda. BofA dijo lo mismo con mejores modales, y los inversores esperan la señal. Están todos sentados en la mesa; falta que Caputo decida traer el menú. Por ahora, negocia tasa como quien sabe que el hambre del otro juega a favor.
Mayo también dejó un superávit comercial récord de USD 3.504 millones. BofA lo sintetizó en una frase: “dos de tres planetas alineados”. Cuentas externas e inflación, sí; actividad, todavía no. Dos de tres. Messi, en cambio, no dejó ninguno afuera, con el triplete que metió a Argelia.
Mercado local Reapareció la presión sobre el dólar oficial, el mayorista subió 2,3% en la semana, a $1.461, máximo desde enero, y el BCRA desaceleró la compra de reservas en junio, dato esperable dada la estacionalidad en la liquidación agro. El Tesoro canjeó el dólar-linked TZV26 para descomprimir el vencimiento del 30/06, y la CNV suspendió transitoriamente los FCIA con más de 25% en activos del exterior: libertad de mercado, sí, pero con lista de invitados. El Merval corrigió 3,6% en dólares, arrastrado por el golpe a energéticas tras la baja del petróleo y por la presión que generó la suba de los Treasuries.
Argentina, la cuenta barrani Argentina rara vez permite una semana enteramente blanca. Mientras los números macro mejoraban, la política aportó su nota al pie: Manuel Adorni volvió a quedar bajo la lupa por la explicación de criptoactivos no declarados en su momento, que según dijo estaban en un viejo pen drive. La oposición pidió avanzar con la interpelación del 25 de junio y amenaza con una moción de censura. Más allá del caso puntual, el mensaje para el mercado es simple: la macro puede estar ordenándose, pero la confianza institucional no se construye con archivos encontrados en una mesa de luz.
Para monitorear esta semana
- Hoy: Índice de Confianza en el Gobierno (UTDT) y Argentina–Austria.
- 23/6: revisión de clasificación de mercados de MSCI.
- 25/6: sesión en el Senado por la interpelación a Adorni.
- 30/6: vencimiento del TZV26.
- Fin de mes (EE.UU.): PCE de mayo —la inflación que mira la Fed—, primera estimación del PIB 1T y resultados de Micron y FedEx.
En síntesis: la semana dejó una foto bastante clara. Afuera, bancos centrales más duros y mercados todavía dispuestos a comprar riesgo. Adentro, una macro que mejora en la cuenta blanca: inflación, superávit, financiamiento externo, upgrade y riesgo país en mínimos.
El punto débil sigue siendo el mismo: la confianza institucional. Porque ordenar variables ayuda, pero sostener credibilidad exige algo más que buenos números.
La cuenta blanca viene mejor. La barrani, como siempre, conviene monitorearla de cerca. Sobre todo cuando aparece entre Hormuz y una mesa de luz…




